Mayores con espíritu joven

Hay un momento en la vida en el que alguien nos dice adiós, usted o tu ya has trabajado bastante o usted ya es mayor para trabajar. Le vamos a conceder, como si fuera un regalo, el derecho a disfrutar de de una jubilación que tiene bien ganada. No entienden esta respuesta, ¡yo no quiero jubilarme! Ese momento, ese instante, que establece un antes y un después en su vida, es su jubilación.
Aparentemente todo parece continuar en la vida del jubilado, pero, se produce un auténtico cambio, una auténtica mutación. El último día de su trabajo todo es igual que hace un montón de años, el día después, no tiene que ir al trabajo; ha dejado de ser, aparentemente, útil.
Esta nueva situación sujeta a lo que se llama “síndrome del jubilado”, puede provocar un cambio tal en la forma de vida que cause una cierta depresión si no se han preparado las líneas maestras de su actividad post jubilación.
Porque la jubilación llega y, en las circunstancias actuales, en unas condiciones de salud envidiables, e inimaginables hace unas décadas. De ahí que debamos considerarla como el inicio de una nueva y jubilosa etapa vital.
La jubilación ofrece al jubilado lo que no ha tenido nunca, el tiempo, como lo utilice, como lo use en adelante, condicionará su existencia.
No debemos, en ningún caso, dejarnos llevar por nuestra actividad anterior, ni volver a pensar en ella, el “si hubiera hecho, si hubiera dicho” ya no vale. Lo importante ahora es: “quiero ser, quiero hacer” quedan muchos años de vida eso representa el video que anexamos.
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