¿Es que no hay nadie que pare el paro?

Cuando nos anuncian que el paro de mayores de 45 años representa mas del 35% de los desempleados, a todos se nos deberían revolver las tripas, ¿es que nadie ha pensado en lo que representa para la nación el sector poblacional que se sitúa actualmente entre los 45 y los 55 años?
Hagamos un pequeño repaso a la situación general de los pertenecientes a este segmento de población:
Situación personal, pertenecen a esta década personas que llevan poco tiempo trabajando, no nos olvidemos del retraso en su incorporación al trabajo por causas diversas, en algunos casos por culpa propia o de sus familias, ¡tenían que ser los mejor formados!, pero en muchos casos llegaron a edades avanzadas, cerca de los treinta, sin ninguna experiencia y se incorporaron al ejercito de mileuristas, formados, si, pero, mileuristas.
Situación familiar, consecuencia del punto anterior se casaron tarde, han tenido hijos mas tarde, luego… cuando se encuentran con 45 años en el paro, sus hijos aún están el la enseñanza básica o media, con mucho optimismo en la universidad. Con mucho esfuerzo se metieron en el fango de comprar una vivienda porque, aunque eran caras, como les daban ¡muchas facilidades!, empezaron ea enterrar todo el dinero disponible en ella. Empiezan los problemas desde el mismo momento en el que empiezan a no tener dinero, no se puede pagar la hipoteca, lo que cuesta la crianza y educación de los niños y todo ello desde el paro.
Situación laboral, muchos de ellos no volverán a encontrar un trabajo digno, porque entre los años que va a durar la crisis de manera real, no confundamos con lo que se anuncia de ¡se ve la luz!, eso solo será para los mas preparados para un nuevo paradigma de trabajo que se esta empezando a vislumbrar: el mundo de la red, los avances médicos y científicos que harán modificar la forma de hacer los negocios y, mientras esto sucede, ellos en el paro y sin poder prepararse para el cambio.
Situación social, después de todo lo expuesto, ¿como podremos ayudar a las personas en esta situación?, en nuestra opinión, solo hay una forma de ayudar a estas personas, ¡con su formación!, la formación para prepararlas a afrontar los nuevos retos que la sociedad va a demandar en el momento que se empiece a superar la crisis, pero, hay un segundo punto importante, ayudarles a no desmoralizarse, para ello, las ayudas económicas, no deben ser una limosna, sino la compensación por un esfuerzo, en su proceso formativo o en un trabajo social.
Hoy lo veo así, mañana ya veremos, porque lo que no soy es profeta.
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