Si yo fuera gerente ahora

Si yo fuera aún gerente de una gran empresa, que a Dios gracias no lo soy, con beneficios a veces amorales, con una plantilla veterana, con antigüedades que se cuenten por quinquenios, y con una pérdida de volumen de negocio fácil de justificar los últimos tres trimestres o prevenida en el corto plazo, no dudaría un segundo en poner en la calle, en la acera de enfrente, a esos vejestorios que además de improductivos son ingobernables y con unos sueldazos fuera del actual mercado.
Poco me importaría pagar ese peaje al tesoro público (por cierto ya ni es tesoro pues el poco oro que quedaba lo mal vendió a bajo precio la administración anterior ni es público porque sólo se lo llevan unos cuantos, entre ellos los banqueros), siempre me seria más rentable despedirlos a 20 días por año con un límite de anualidades, que jugármela y dejar pasar esta gran reforma.
Seguidamente, contrataría a unos chavales suficientemente preparados, eso sí con la suficiente experiencia como para haber sido despedidos y estar cobrando paro. Les ofrecería un buen salario atractivo, unos 1000 euracos, de los cuales el 50% de su percepción de desempleo me serviría para reducirlo en mis impuestos. Mi desembolso sólo sería de 750 € pues ya les haría saber que el otro 25% del salario se lo abonaría la oficina de desempleo, y pediría las subvenciones de cotización a la seguridad social.
Total, con lo que me ahorro en sueldo de los vagos de los vejestorios que están en 2000 euros más lo que me dan, mas lo que no pago de salario y despido, en seis- doce meses amortizado el puesto.
Y si no tengo menos volumen de ventas (que no de beneficios) pues planifico una reorganización que suponga la no capacitación ¿técnica? de los dinosaurios. Total si no están conformes que acudan a los juzgados, a ver si tienen lo que hay que tener.
Con los del sindicato, ni hablar. Ya estoy en posición de desacuerdo en los próximos dos años, y me cargo el convenio. Y si me calientan, tengo margen para los traslados por la disponibilidad geográfica y quitarme alguno de encima.
Ah! y quién me va a decir a la cara que no creo empleo. Menos mal, menos mal, que ya no soy gerente y estoy en el paro por aquello de ser mayor de cincuenta, porque todo esto me traería mucho trabajo.
Cicerón
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