Reinventar la rueda, “EL Dorado” de la FP

Tengo los años suficientes y estoy jubilado. Me subleva, por no decir otra expresión más fuerte, todo lo que está ocurriendo con los jóvenes, su formación y su tasa de paro.
Luego llegan una serie de iluminados y descubren la panacea de una solución que la “opulenta sociedad española” se cargo hace muchos años: La Formación Profesional en las empresas, como ejemplo de ese “descubrimiento”, llega el propio ministro de Educación, José Ignacio Wert, el martes pasado en el Congreso, enunció primero una ambiciosa propuesta; “Las reformas que queremos aplicar [...] se resumen en dar mayor protagonismo a las empresas, de acuerdo al modelo de FP dual alemán, pero adaptado a las condiciones de nuestro país”, que luego, en respuesta las preguntas de la oposición, rebajó: “Proponemos prestar apoyo al desarrollo de programas piloto [...] para ser capaces de construir un modelo de formación dual que, no nos engañemos, probablemente no pueda ser generalizado”.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/03/actualidad/1328309832_463762.html
Hagamos un poco de memoria: En 1961 con catorce años y un día y tras superar unas pruebas selectivas muy duras, empecé a estudiar y trabajar en una Escuela de Formación Profesional dependiente de una Empresa Nacional (de las que había creado el INI, quizás todo esto le suene a chino a “algún moderno”), empresa que con los años paso a formar parte de un grupo que “otros iluminados” “regalaron” a un grupo extranjero.
Después de cuatro años como “aprendices”, de sacrificio y cortes selectivos, conseguimos terminar nuestros estudios SIETE “oficiales de tercera” (habíamos empezado cincuenta y cinco) con una formación básica y profesional de muy alto nivel.
A los pocos años de terminar mis estudios profesionales, se empezaron a despreciar este tipo de enseñanzas. Pasamos a ser todos ricos y los hijos no podían hacer este tipo de estudios, esto era para los pobres. Pero a estos los colocaron en la construcción, poca formación y buenas ganancias. Los “hijos de los ricos” fueron a la universidad aunque no valieran para estudiar una carrera, pero daba igual, ala échale años hasta que terminen, para, luego, pasar a engrosar el paro porque: No había puestos, no valían para desempeñar su labor o ambas cosas.
Mientras tanto, los que habíamos empezado en la Formación Profesional y tal como nos dijo el director de la escuela en su discurso de entrega de acreditaciones, “ustedes tienen la formación necesaria para afrontar cualquier objetivo que puedan tener en su cabeza en estos momentos” y yo le había dicho a uno de mis profesores en una discusión entrambos que: “un día yo seré Director General de una empresa y usted trabajará para mí”. A partir de ese momento, con el dinero que YO me ganaba fui capaz de seguir formándome, hacer una carrera universitaria y un máster que me permitió llegar a Director General de un par de empresas. He querido dar solo una pincelada de lo que ha sido la formación en España y, en especial, la Formación Profesional.
Sr. Ministro, no nos venda como un gran invento aquello que prestigió a los profesionales españoles tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Si han tenido una visión cual modernos Saulos, aplíquenla de forma abierta y, sobre todo, exigente que la Formación Profesional no sea el “patito feo” de la enseñanza. Pongan los niveles adecuados en todos los caminos de la enseñanza y, sobre todo, potencien la autoridad del MAESTRO (todas con mayúsculas) y lo que esta palabra significó en otras épocas.
Seguramente este tema dará más de sí, pero hoy lo veo así mañana ya veremos
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