¿A qué esperas para fracasar?

«Cuando Arquímedes se percató de que todo cuerpo sumergido en un líquido recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del líquido que desaloja, el gran matemático griego no sólo descubrió el famoso principio que hoy lleva su nombre, sino que hizo otros dos extraordinarios hallazgos:
Descubrió cómo se descubren las cosas Al encontrar lo que perseguía donde nunca hubiera imaginado, al llegar a su destino recorriendo un camino que parecía conducir a otro lugar, Arquímedes descubrió que cada cosa que hacemos deja siempre algo al descubierto y que los caminos que nos conducen a nuestro destino no están trazados.
Descubrió la fórmula del fracaso Arquímedes constató que, cuando algo se hunde, sale inmediatamente disparado hacia arriba y que, cuanto más se hunde, más disparado sale y más arriba llega. En otras palabras, Arquímedes demostró científicamente que los fracasos nos impulsan.»
El éxito se saborea gracias al fracaso y el fracaso nos educa y nos impulsa para conseguir el éxito. Éste es el punto de partida de ¿A qué esperas para fracasar?
A lo largo de la obra, estructurada en cuatro partes, Ricardo Cortines destroza el mito del fracaso como una experiencia trágica que debemos evitar por todos los medios y que estigmatiza a quien la sufre. Muy al contrario, el libro es una invitación en toda regla a descubrir el fracaso y a experimentar sin miedo al desenlace.
La primera parte titulada Las reglas del juego se centra en la suerte, las probabilidades, la casualidad, la superstición... en todo lo que forma parte del juego de la vida. ¿Piensas que tener suerte es deseable? A lo mejor te llevas una sorpresa.
En la segunda parte, bautizada como Llamando a las cosas por su nombre, se expone la teoría oficial sobre el fracaso y se ponen de manifiesto todas sus “mentiras” - por ejemplo, que de los errores se aprende y que el fracaso minusvalora -.
La tercera parte, titulada El juego sucio, recoge la zona oscura del juego (los tramposos, los jugadores sin escrúpulos…). A lo largo de sus capítulos el lector descubrirá que el gran enemigo no es el fracaso, sino los demás.
En la última parte, Cómo convertir el fracaso en éxito, se explica, partiendo de una moneda, cómo convertir la cruz en cara (el fracaso en éxito), cómo cambiar la realidad alterando nuestra perspectiva de la misma y cómo conducirse en la vida para alcanzar el éxito. El lector descubrirá los seis beneficios del fracaso y aprenderá que para tener éxito cada persona debe encontrar su “fracaso admisible”.
Apuntes: «No debemos confundir éxito y suerte. El éxito es deseable. La suerte, no. Cuanto más espacio dejemos a la suerte, menos opciones de éxito tendremos».
«No aprendemos del error, sino del fracaso y cuanto mayor es el fracaso más posibilidades hay de que aprendamos la lección».
«Los que ocultan sus fracasos es porque no tienen que enseñar».
«Las cosas no salen conforme a nuestra voluntad, sino conforme a nuestra capacidad para traducir a la práctica esa voluntad».
«El éxito no está en nuestra naturaleza. El fracaso, sí. Por eso el éxito no dice nada de nosotros y en cambio el fracaso lo dice todo».
«Mi mayor necesidad es la necesidad de aprender y no conozco otra manera de satisfacerla que fracasando».
«El fracaso es la madre de todas las lecciones, la única licenciatura de la que uno sale convenientemente preparado para triunfar».
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