Cuentos que mi jefe nunca me contó

Cuentos que mi jefe nunca me contó parte del deseo del autor de compartir sus pensamientos e inquietudes sobre el oficio de dirigir de forma original e instructiva.
Juan Mateo recoge en forma de cuentos numerosas enseñanzas que ayudarán al lector a desarrollar su talento. Enfrentarse a los cambios, entender otros puntos de vista, trabajar mejor en equipo o ser un buen jefe son algunos de esos problemas recurrentes para los que el autor propone otras soluciones; buenas ideas presentadas en forma de cuentos, fáciles de recordar y de asimilar.
«Una forma alternativa y creativa de mirar la realidad, cuestionando paradigmas periclitados, la necesidad de aunar exigencia y afecto, la capacidad de ofrecer una respuesta sabia y recia a los momentos difíciles que la vida inevitablemente depara, el reto de desaprender viejos hábitos y costumbres arraigadas en el tiempo, la necesidad de soñar despierto con los pies en el suelo, de tener una visión iluminadora, son algunos de los desafíos y conceptos que jalonan el texto». Santiago Álvarez de Mon
Un cuento...
MALOS MOMENTOS: El alacrán
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando decidió sacarlo del agua pero, cuando lo hizo, el alacrán le picó.
Reaccionando al dolor que le produjo la picadura, el maestro sacudió su mano y soltó al animal que cayó al agua y, de nuevo, comenzó a ahogarse. El maestro intentó sacarlo otra vez y, de nuevo, el alacrán le picó.
Alguien que había estado observando, se acercó al maestro y le comentó:
«Perdone, me parece que no está entendiendo que cada vez que usted intenté sacar al alacrán del agua, le picará».
El maestro le miró y le explicó: «La naturaleza del alacrán es picar, y eso no puede cambiar la mía que es ayudar». Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al alacrán del agua y le salvó la vida.
Mi amigo me miró y me preguntó:
– ¿Quieres decir que no haga nada y me quede pensando que las cosas son así?
– No, no pretendo eso en absoluto. Lo que quiero decirte es que no cambies tu naturaleza, tu forma de ser, porque alguien te haga daño, sólo toma precauciones.
– ¡Qué fácil es decirlo cuando no es a ti a quien le ha pasado!, exclamó mientras levantaba y abría sus manos.
– No, lo que quiero decirte es que construyas un nuevo proyecto, aprendas de lo que te ha ocurrido y sigas siendo como eres, esa persona a la que tus amigos y mucha gente quiere por ser como es.
– ¡Claro, claro!, me respondió. Y que estos dos se vayan de rositas.
– ¿Me dejas contarte otra historia?
– No sé cómo me voy a negar.
Gracias!!
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