Jubilados atrapados por la crisis

Muchos jubilados tanto nacionales como extranjeros están despertando del sueño de su vida y se están tragando el marrón en el que unas frases bonitas y una cierta ambición les metieron. Durante muchos años les estuvieron bombardeando con frases como: “compre su hogar de retiro”, “oferta de tranquilidad futura viviendo parte de su vida en la costa, clima cálido”, “aproveche el descanso activo y, al mismo tiempo haga una inversión de futuro”, “venga al país del sol”, etc.
Esta manifestación anterior afecta igualmente a jubilados españoles y de otras latitudes (más de un millón de jubilados británicos vive en la costa española y, ésta, había pasado a ser una especie de tierra prometida para ellos). Cuando las pensiones de los jubilados tenían valor y la situación económica andaba boyante, los jubilados no se daban cuenta de la doble servidumbre económica que habían contraído con pagos de agua, luz, impuestos, etc., de dos viviendas y, en muchos casos, terminando de pagar la segunda vivienda. Pero llegó la crisis y lo cambió todo.
Con la crisis financiera y la inmobiliaria, han visto como crecen sus costes y se devalúan sus propiedades. Con este hecho, han perdido hasta la posibilidad de realizar una de las dos inversiones, la de su lugar de origen o la de la costa, ninguna de ellas encuentra comprador y, en último extremos, sólo encontrará un especulador que quiere aprovechar aquello de “a río revuelto, ganancia de pescadores”
El anhelado descanso-retiro al sol se convierte en una tortura. La subida de la inflación, la real, no la que nos cuentan, y sus efectos, un ejemplo, sube el barril de petróleo repercusión inmediata, baja el precio repercusión escalonada hasta tres meses después, no habíamos quedado que el petróleo se compraba “¿a futuros?”, ¿o eso solo cuenta para las bajadas de precios?, el que lo comprenda que me lo cuente.
En 1998, el menú del día en un restaurante normal, costaba 500 Pts., aproximadamente 3 euros, en el mismo restaurante hoy cuesta 12€, unas 2.000Pts., un poquito mas caro, ¿no?. Les dejo a ustedes calcular el porcentaje de incremento en 11 años mal contados, yo lo resumiré en que el precio se multiplicó por cuatro. Las facturas del gas y la luz, han seguido un camino similar, con todo ello, el poder adquisitivo y los ahorros de los jubilados, unido a la dificultad de realización de bienes, están estrangulando la economía de estas familias de mayores.
Todo lo anterior ha sido especialmente impactante para los jubilados británicos que, a todo lo anterior tienen que sumar la pérdida de poder adquisitivo de la libra, que ha pasado de valer casi el doble que el euro a equilibrar su paridad.
Se está iniciando el abandono de la segunda vivienda y el retorno al hogar inicial de las ciudades donde los jubilados podrán contar con la unidad familiar al completo y podrán ayudarse unos a otros y hacer economías de escala entre todos.
Y todo esto con nuestros políticos tirando la toalla y esperando que el milagro Obama nos salve a todos.
Hay una clase que trabajadora en la que el peligro de pérdida de empleo es menor, en principio, y que son los únicos que siguiendo con una vida normal podrían colaborar fuertemente a la recuperación del tono económico general.
Hoy lo veo así, mañana ya veremos, porque lo que no soy es profeta
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