China un país muy, pero que muy occidental (2/2)

En Shanghai, una ciudad moderna, pero, al decir moderna, quiero decir que se ha tirado todo, o casi todo lo antiguo, salvo ciertos monumentos y la ciudad se ha hecho de nuevo, reliquias clásicas como el Tong Chung que se ha convertido en el Herbs Store conservando, eso si en todos los casos, como mínimo, las fachadas; el clásico Shanghai Classical Hotel; el exotico Nan Xiang o el Lubolang o el Mid Lake se han convertido en restaurantes de altísimo nivel; edificios como el Shanghai First, el Lao Fengxiang o el Lao Miao se han convertido en palacios de la joyería; el Yu Garden o el Confucian Temple han pasado a ser fabulosos resorts visitables. Los centros comerciales son increíbles, calles como diez veces nuestra madrileña Preciados reciben desde primeras horas de la mañana auténticas riadas de gentes, y por las noches, abiertos hasta las diez, con la increíble iluminación de los anuncios, pasear por sus calles, a pesar de la infinidad de vendedores de relojes y otras cosas que te acosan constantemente, es una auténtica delicia. Culturalmente teatros antiguos como el Huangpu, el Shanghai Concert Hall o el modernísimo estatal. Y a los centros comerciales tipo grandes almacenes como el Samsung o el Shanghai NO 1, se les unen los específicos como el dedicado específicamente a la alimentación o a los dulces o a los juguetes de niños.
Las riberas del río, sirviendo ambas de vista de la contraria, tanto de día como de noche con la impresionante iluminación de todos sus edificios al tiempo de la perfecta limpieza de sus calles, tanto de día como de noche, o de la gran sensación de seguridad, hacen que el pasear sea relajante.
Y no nos olvidemos de la coincidencia con la Expo, es sábado, me estoy quedando sin yoanes, salgo a dar un paseo junto al río, al rato tomo un taxi y a la Expo, cola para sacar los tickets, las taquillas aun cerradas, a las 09:00 en punto, puntísimo, se levantan las puertas de todas las taquillas al unísono y, sorpresa, los chinitos que están delante de mi me invitan a que pase el primero, soy extranjero y tienen esa amabilidad, me da vergüenza pero lo hacen con su mejor intención así que lo acepto encantado. Ale 20 euracos la entrada y adentro, Dios mío, soy de los primeros y ya en los primeros estands hay colas de treinta minutos, bueno da igual, paseo por la expo, entro en los estands que no tienen cola de gente y tomo el ferry que te pasa de uno a otro lado de la Expo. Sigo viendo estands, y por fin llego al de España, hay la consiguiente cola pero a un lado pone literalmente Bar de Tapas ooohhhhh, adentro, fenomenal, lo sirve Larrumbe, esto pinta bien, un riojita please, no, no tenemos rioja, antes de que me caiga la lagrima pertinente me dicen, pero tenemos un Ribera, aaahhhhh, venga, uno y según me lo ponen, a mi lado Carlos Herrera con todo su equipo, a los que escucho mas de una mañana en el famoso Herrera en la Onda, me cuentan que han estado haciendo el programa ayer desde Shanghai y que luego se vuelven y tú que haces por aquí, vale y entre charla y charla (que agradables son) el Larrumbe venga a traerles tapas y tapas, joerrrr, así no hay quien mantenga la línea.
Terminamos y consigo entrar en el pabellón español. lo siento, soy español y después de días fuera de mi país ver una fantástica proyección mural (enorme) de escenas de España, con un sonido espectacular escuchar el Viva San Fermín atronar con las escenas de las fiestas, o ver la Giralda, o la Plaza Mayor de Madrid, o a Nadal dándole a la bola y retumbando cada vez que conecta un raquetazo, o a Gasol botando la bola entre un oooohhh de admiración de todos los chinos que abarrotan el pabellón y que se quedan boquiabiertos cuando de la oscuridad del pabellón surge una bailarina que nos deja babeando, caray se me puso la carne de gallina, lo siento, cuanto mas viajo mas me gusta mi tierra, Por favor, Carlos, aunque yo lo pregunte, si nos volvemos a ver en algún otro país otra vez, no me digas nada acerca de si en España a bajado el Ibex o no, prefiero sentir lo anterior.
El único pero a ponerle a Shanghai sería lo poco que hablan inglés, y es la ciudad en que más se habla, pero aún así la comunicación es algo difícil, pero superable.
Llegada a Pekín, son dos ambientes totalmente opuestos, la zona turística en la plaza de Tian Anmen y sus alrededores y las zonas de negocios y los barrios totalmente occidentalizados, visitas lo típico, la Ciudad Prohibida, el Jingshan Park, la plaza de Tian Anmen, el Mausoleo de Mao, el Temple of Heaven y su parque, los Jutones, la Gran Muralla, vas de compras al Silk Market y al Pearl Market, donde ves que llevan a los turistas en autobuses, pero al final me gusta más el visitar los barrios y sus parques, donde ves a la gente disfrutando, haciendo coros, bailes, gimnasias, te invitan a sus juegos, son encantadores.
Resultado no conseguí el Yúzhu, pero no me ha importado en absoluto, he disfrutado de un recorrido por un país que me ha encantado.
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